Confesiones de una infiltrada
(¿Cómo hace una espía no-clandestina para infiltrar una organización clandestina? Fácil. Las puertas están abiertas.)
Así es… reporto desde mi base de operaciones y me confieso como una clandestina infiltrada. Infiltrada, en dos puntos. Infiltrada en Morpho (nuestros expositores de esta semana) e infiltrada en Clandestina porque aunque oficialmente no soy una clandestina, ya lo soy un poquito… o por lo menos me lo creo y no se pueden deshacer de mí los jueves de testimonio.
Reporto entonces las impresiones clandestinas con respecto a los morphenses* y viceversa:
Perspectiva Morphireña* Desde que salimos de la oficina los comentarios (e interrogatorios) ansiosos empezaron (¿Cuánta gente llega normalmente? ¿Qué querrán escuchar? Voy a hablar de la filosofía y del contraste y el yin-yan – Mae, no se emocione mucho porque se pone muy denso, etc.) Un poco preocupados por los atrasos viales (¡gracias Ministra de Transportes!) llegamos a la expectativa, tan solo imaginando lo que podía ser Clandestina. Y al suave… empezó la charla. Alfon abrió con su filosofía de trabajo/animación/vida y arrancamos con la importancia de los contrastes en la idea/personaje/vida. Al salir de la charla se animaron las ideas y los planes para una próxima visita, deseando que las horas duraran 120 minutos cada una para poder enseñar todo lo que les gustaría enseñar.
Perspectiva Clandestiniense* Al llegar a los cuarteles generales me mezclé con los clandestinianos* tratando de fungir mi función como infiltrada. Los ánimos estaban arriba (dentro de lo que cansancio que la semana permite) y las expectativas eran altas. Al finalizar la charla los comentarios (¡Y mae, que rajado! ¡Que mae más loco! ¡Cómo hizo ese dibujo con tres líneas!) reflejaban la impresión que nos causó enfrentarnos por primera vez (para la mayoría de nosotros) con animadores (no de porrismo) de carne y hueso. Salimos felices porque los maes de Morpho nos dejaron la puerta y la línea abierta con la promesa de hacer un capítulo II.
Perspectiva infiltradiana ¿Qué más puede pedir una infiltrada? Encontré gente que se apasiona con sus pasiones y me motiva a apasionarme a mí también. Me encuentro metamorfoseando… y con más ganas de aprender, de atreverme, de crecer, de convertirme en una mariposa clandestina. Y creo que lo voy a lograr.
Cierro mi reporte invitando a los no-clandestinos a entrar en este mundillo, agradeciendo a los clandestinos por recibirme con los brazos abiertos y a los Morphicanos* por darme la oportunidad de crecer con ellos.
* A falta de un gentilicio oficial para personas que provienen de Morpho o Clandestina, me dediqué a probarlos todos a ver cual suena mejor. Todavía no me he decidido por uno.
- bea.
Así es… reporto desde mi base de operaciones y me confieso como una clandestina infiltrada. Infiltrada, en dos puntos. Infiltrada en Morpho (nuestros expositores de esta semana) e infiltrada en Clandestina porque aunque oficialmente no soy una clandestina, ya lo soy un poquito… o por lo menos me lo creo y no se pueden deshacer de mí los jueves de testimonio.
Reporto entonces las impresiones clandestinas con respecto a los morphenses* y viceversa:
Perspectiva Morphireña* Desde que salimos de la oficina los comentarios (e interrogatorios) ansiosos empezaron (¿Cuánta gente llega normalmente? ¿Qué querrán escuchar? Voy a hablar de la filosofía y del contraste y el yin-yan – Mae, no se emocione mucho porque se pone muy denso, etc.) Un poco preocupados por los atrasos viales (¡gracias Ministra de Transportes!) llegamos a la expectativa, tan solo imaginando lo que podía ser Clandestina. Y al suave… empezó la charla. Alfon abrió con su filosofía de trabajo/animación/vida y arrancamos con la importancia de los contrastes en la idea/personaje/vida. Al salir de la charla se animaron las ideas y los planes para una próxima visita, deseando que las horas duraran 120 minutos cada una para poder enseñar todo lo que les gustaría enseñar.
Perspectiva Clandestiniense* Al llegar a los cuarteles generales me mezclé con los clandestinianos* tratando de fungir mi función como infiltrada. Los ánimos estaban arriba (dentro de lo que cansancio que la semana permite) y las expectativas eran altas. Al finalizar la charla los comentarios (¡Y mae, que rajado! ¡Que mae más loco! ¡Cómo hizo ese dibujo con tres líneas!) reflejaban la impresión que nos causó enfrentarnos por primera vez (para la mayoría de nosotros) con animadores (no de porrismo) de carne y hueso. Salimos felices porque los maes de Morpho nos dejaron la puerta y la línea abierta con la promesa de hacer un capítulo II.
Perspectiva infiltradiana ¿Qué más puede pedir una infiltrada? Encontré gente que se apasiona con sus pasiones y me motiva a apasionarme a mí también. Me encuentro metamorfoseando… y con más ganas de aprender, de atreverme, de crecer, de convertirme en una mariposa clandestina. Y creo que lo voy a lograr.
Cierro mi reporte invitando a los no-clandestinos a entrar en este mundillo, agradeciendo a los clandestinos por recibirme con los brazos abiertos y a los Morphicanos* por darme la oportunidad de crecer con ellos.
* A falta de un gentilicio oficial para personas que provienen de Morpho o Clandestina, me dediqué a probarlos todos a ver cual suena mejor. Todavía no me he decidido por uno.
- bea.
Comentarios
No ya, al chile, es la guila que se ubica al lado izquierdo de la pantalla de su televisor.
- yorsh